MAYO CON SUPERÁVIT FISCAL POR EL IMPUESTO A LAS GRANDES FORTUNAS

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Un dato positivo se vio reflejado en las cuentas del Tesoro: a causa del impuesto extraordinario a las grandes fortunas, el Gobierno Nacional logró el segundo superávit primario del año. Así lo confirmó la Secretaría de Hacienda

El «polémico» aporte extraordinario le permitió al Gobierno lograr el segundo superávit primario(1) del año: 25.714 millones de pesos. De no contar con el aporte en las cuentas finales, el déficit hubiese alcanzado los 54.520 millones de pesos. Ahora bien, dado que el aporte es utilizado para costear los embates de la pandemia: es justo contabilizarlo.

Los números expuestos en el informe económico dan cuenta de la mejora  en la situación fiscal respecto al mayo pasado. Esto demuestra que el impuesto extraordinario a la grandes fortunas constituyó un valor importantísimo en nuestro país, porque apeló a una redistribución un poco más justa de los ingresos.

Sin embargo, debemos considerar el siguiente dato: contando esos ingresos (en lo que va del año), el rojo primario alcanzó apenas los 54.880 millones de pesos. Ese número es mucho menor al de a meta fiscal planteada para este 2021. En porcentajes, esto significa que: mientras la meta significa que el déficit primario debe ser del 4,5% del PBI, sólo se ha llegado a un 0,15% del mismo (estimando el PBI en 42.000.000 millones de pesos).

Que la crisis impuesta por la pandemia está perjudicando enormemente la vida de millones de argentinos y argentinas, ya es un dato conocido (y tristísimo). Por eso, lograr el equilibrio fiscal no puede ni debe ser a costa del sufrimientos de las y los que ya la están pasando mal.

Lejos de achicar el gasto, sería interesante que (como en otros países) se piense y estudie la forma de aumentar los ingresos con impuestos a las personas con mayores ingresos: las más ricas de la Argentina.

Los últimos meses han estado signados por un ajuste acentuado en jubilaciones, salarios públicos y por la falta del IFE y ATP. Es cierto que existieron compensaciones parciales con políticas alimentarias, el Repro 2 y un bono de 1.500 pesos para jubiladas y jubilados que cobran la mínima.

Las prestaciones sociales son el principal rubro del gasto primario nacional, y han mostrado una caída real del 26%. Este dato resulta a comparación con el mayo pasado (mes de mayores transferencias a razón de la pandemia)

El dato es alentador, la concreción del impuesto a las grandes fortunas es un acto de justicia social. Pero, para complementar el panorama, debemos insistir en redireccionar los ingresos a los sectores más humildes que sufren, con creces, la pandemia. Allí es cuando la economía servirá al pueblo, y no éste a la economía.

(1) Superávit Primario: diferencia entre los pagos corrientes de un Estado y su recaudación de impuestos (sin contar los pagos de intereses de la deuda pública). Si los gastos son inferiores a los ingresos hablamos de superávit. Si ocurre a la inversa: déficit

 

 

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