MARIU VIDAL: EL MODELO NEOLIBERAL, LA CRIMINALIZACIÓN DE LA POBREZA Y «GUIÑO» AL NARCO

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Se vienen las elecciones legislativas. En el marco de la campaña electoral, María Eugenia Vidal se sentó a la mesa de las plataformas digitales y compartió algunas “reflexiones”.

Editorial Trazo Popular

Entre concesiones con el modelo liberal y su experiencia en tik-tok, la candidata por la Ciudad de Buenos Aires/ ex gobernadora de la provincia, sentó posición respecto a la legalización de la marihuana, afirmando:

“Estoy en desacuerdo. Me parece que hay dos realidades muy distintas: una cosa es fumarte un porro en Palermo, un sábado a la noche, con amigos… relajado, o con tu pareja, o solo… Y otra cosa es vivir en la 21/24 en Zabaleta, en la 1/11/14 rodeado de narcos y que te ofrezcan un porro…”

Estas declaraciones resonaron, entre acuerdos y desacuerdos, en todos los medios de comunicación y redes sociales. Sin embargo, poco se ha hablado del significado que tiene ese tipo de discursos. No se trata de una declaración más. María Eugenia Vidal habla como piensa.

Ahondar en su discurso explica por qué saltó de jurisdicción huyendo de las urnas bonaerenses; su desprecio a los sectores populares; su blindaje al narcotráfico; y su pertenencia a un espacio político que no ha hecho más que fortalecer las hampas del modelo neoliberal.

Las palabras de Vidal están perfectamente enmarcadas en ese modelo porque, además de sus particularidades económicas, moldea un “sentido común” meritocrático y discriminatorio: “no es lo mismo vivir en Palermo, que ser un villero/a”. Y ¡claro! eso no es novedad. Lo que si pone al desnudo la construcción de ese sentido común, sin cuestionar privilegios, es calificar a las personas como buenas/malas, correctas/incorrectas por el lugar dónde viven.

Esa clasificación promueve, necesariamente, la criminalización de la pobreza: recurrencia esencial para sostener el modelo neoliberal.

DESCUBIERTO EL MODELO, ¿DÓNDE ESTÁN LOS NARCOS?

Dijimos que Vidal habla como piensa. Y lo hace construyendo un sentido común y un andamiaje cultural que legitime un modelo destructivo: el neoliberal.

Ahora bien, si repasamos las muletillas de la Vidal gobernadora, siempre se ha jactado como una combativa de las mafias y el narcotráfico ¿Cómo hizo Mariu para luchar contra algo que ni siquiera sabe dónde está?

La candidata por la Ciudad dio por sentado que el narcotraficante está en las villas. Sin embargo, todas y todos sabemos que no se alojan bajo techos de chapa, ¡están en los countries! La lógica del “buen vecino” la construyen con el “pibe bien” de Palermo, el preferido de Mariu.

Vidal apela a la criminalización de la pobreza porque somete a los barrios populares bajo la mirada estigmatizante: allí se roba, se contrabandea, no se trabaja, ni estudia. Es imposible que su «elocuencia» egoísta distinga los lazos de solidaridad que allí se construyen.

Vidal sabe, en realidad, dónde vive el narcotraficante. Miente para que no los descubran. Porque la circulación, acumulación y extranjerización de dinero negro que mueven, es una de las patas que sostiene el modelo perverso que ella defiende ¡Allí el guiño!

CRIMINALIZAR SÍ, POLÍTICAS PÚBLICAS: BIEN… GRACIAS

El circuito analítico previo de Vidal para abordar semejante conclusión es tan coherente que elige criminalizar, en vez de hablar de políticas públicas. Jamás se le ha caído una declaración que distinga, por ejemplo, los tipos de consumos: problemáticos/ no problemáticos, legales/ ilegales. Es imposible porque eso requiere el accionar directo del Estado, en función de los intereses de su pueblo, y eso al neoliberalismo ¡no le gusta para nada!

Vidal formó parte del gobierno de Macri. Y hasta que “la leona” sacara los dientes, era la “prefe” de Mau. Macri no sólo no combatió el narcotráfico, sino que se encargó de desfinanciar cada una de las aristas del Estado que abordara la temática de consumo: la SEDRONAR sufrió un profundo recorte, redujo a cartera el Ministerio de Salud desmantelando las políticas, por ejemplo, de Salud Mental. Destinó más porcentaje al pago de los intereses de la deuda que a las áreas del Estado que impactan, directamente, en la vida del pueblo argentino: neoliberalismo al palo.

LEGALIZACIÓN COMO POLÍTICA PÚBLICA

La ilegalidad no implica la inexistencia del consumo problemático, que es el verdadero flagelo y excede a la marihuana en sí misma. Llevamos años moviéndonos en ese marco y no ha servido.

La ilegalidad, siempre, ha favorecido la clandestinidad. Y en la clandestinidad es dónde el narcotráfico opera sin restricciones. Y no es María Eugenia Vidal, sin dudas, quien quiera aportar algo de luz.

Legalizarla es una responsabilidad pública y política urgente: que las instituciones del Estado la contemplen, resignifiquen, problematicen, etc. garantizará la posibilidad de conversar lo importante: el consumo de la misma no es un problema, los vínculos problemáticos con cualquier tipo de sustancia sí lo son.

En esta campaña, la oposición, sólo ha propuesto subterráneas discusiones. Pero ¡atención! porque jamás falta oportunidad para que pisen el palito. La candidata en la Ciudad levantó el pulgar a su electorado “de bien” y mostró la hilacha: consuman sin joder el negocio del narcotráfico, en sus casas… tranquilos ¡Y viva el neoliberalismo!

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